domingo, 22 de julio de 2007

Harry Potter

Las librerías de Dublín (y en medio mundo) se pusieron de acuerdo para abrir a medianoche. Mi amiga eslovaka y yo fuimos a la del centro comercial de St. Stephen´s Green, no es la más grande pero el sitio es muy cuco.

A las diez empezó la cola. Había más veinteañeros que niños, eso sí, los críos se hacían notar, casi todos iban disfrazados y no paraban de corretear. Y adolescentes haciendo bromitas... Unbelieveable! Harry Potter die! Unbelieveable!

Para intentar domarlos, o entretenerlos, había varios actores haciendo trucos de magia y cebándoles a dulces: Smarties, gominolas, Chupa chups, palomitas, zumos tropicales...

Y todos tuvimos oportunidad de participar en un concurso de escobas, rellenar un crucigrama mágico y hacer un pequeño examen sobre hechizos. A medianoche se hizo una cuenta atrás y la gente se volvió loca, al igual que cuando se abrió la cortina en el cine.

Calculé unas 200 personas, quizá más, y en una hora todo el mundo tenía un ejemplar. Cuando pasabas la gruta de cartón aparecías en la librería y cuando te querías dar cuenta ya estabas fuera.

Unas señoras muy majas me dieron un diploma: Pilar celebrated the magic at Hughes & Hughes. Y de ahí la aventura acababa en la cafetería. Ahí flipé. Lo único que veías era gente leyendo, en las mesas y por el suelo. En la calle no porque llovía.

De vuelta a casa ví a una pareja dentro de un coche. Estaban callados y no se miraban, como si el otro no estuviera allí. No levantaban la vista del libro que cada uno tenía en su regazo.

2 comentarios:

h_sin_remedio dijo...

Cielos! y yo donde dejé mi escoba voladora? juraria que estaba por aqui, en algun lado.....no, creo que me la deje en Dublin, metida en la funda de una guitarra!

María dijo...

Preciosa aventura, si señor. Yo también quiero estar ahí, pero por mojarme. Porque con este calor, la lluvia debe de sentar de miedo.
Un beso, ginsu